En la historia de la humanidad aparece una lista de los peores genocidas, en lo más alto de ella está Pol Pot y su regimen de los Jemeres Rojos en Camboya. Viajar a este país, especialmente su capital, y pasar por alto dicho suceso es casi que imposible.
Existen allí memorias, museos y campos de exterminio donde aun se cuenta el horror que vivieron los camboyanos entre 1975 y 1979. Este documental no es precisamente un documento histórico de los hechos, sin embargo sí es una mirada íntima y delicada de lo vivido por el director y su familia durante esos días negros para aquel país.
Es una sublime construcción de piezas, un mosaico entre ficción y realidad que con un tinte de imaginación, nos sitúa en aquella desconocida historia para muchos. Desde el trabajo con plastilina, pasando por el diseño sonoro hasta la construcción del guión, se ratifica categóricamente el premio "Una cierta mirada" en el festiva de Cannes y la nominación a los Óscar como mejor película de habla no inglesa.
Véanlo, al ritmo de cada quien.

