Soy de los que aprobaba que una película debería sobresalir por sí misma y no por el contexto de su realización, sin embargo he ido cambiando de opinión al sentirme tan cerca de los que están tras la cámara y entender ciertas circunstancias. Por ejemplo, Jafar Pahani, el director de esta cinta, fue detenido hace 6 años por hacer cine crítico en su país Irán. Aunque se le prohibió hacer cine por 20 años, conceder entrevistas y salir del país, este inquieto cineasta se ha ingeniado la forma de seguir contando historias.
La ganadora del Oso de Berlín a mejor largometraje el año anterior es un experimento inteligente, fino y audaz. Es tan entretenido como inquietante. Particularmente me quedo con una premisa leída anteriormente; "El cine es contar mentiras para llegar a una gran verdad". Algunos dirán que es una película para gente del cine y tendrán razón, yo pienso que en este caso merece conocer el contexto del director para mirarla con otros ojos. Y al final aplaudir su resistencia a seguir contando historias, a seguir haciendo cine.

