Los hermanos Elkabetz han creado una película que sucede en un mismo escenario con alta dosis de tensión. Se acerca incluso a la dramaturgia. Con pocos personajes y unos diálogos provocadores, se va desarrollando una historia con algunos giros. Resulta interesante el contexto religioso del matrimonio en Israel, donde la mujer aparenta estar en desventajas jurídicas frente al hombre, y la autoridad está atribuida a estos.
Pese a ser la entrega de una trilogía, esta cinta está tan bien concebida que es posible mirarla como una sola pieza. Una propuesta ingeniosa y contundente de los hermanos Shlomi y Ronit, para criticar entrelíneas a un sistema religioso y social, que pese a denominarse occidental, guarda consigo vestigios de una sociedad en Medio Oriente.
Cabe destacar en ellos la dirección de los actores y la carga de adrenalina en cada escena. Una película más que vale la pena ver.
Véanla, al ritmo de cada quien.

