Sonaría muy romántico decir que el amor todo lo puede y que un buen trato puede desencadenar reacciones positivas en el otro, pero no lo es tanto si te cruzas de frente con una película como estas que apela al lado más humano del ser para estimular la esperanza de un mundo más consciente.
Nise, es una mujer que lucha contra la corriente de opiniones y posturas contrarias, y que se esfuerza en contagiar a los demás ayudantes del hospital psiquiátrico de que a través de la observación, la conciencia y el amor, se pueden obtener mejores resultados. Un golpe fuerte y con eco - tal como sucede en una de las primeras secuencias de la película - para un sinnúmero de obsoletos procedimientos, y mentes, de tantos involucrados dentro de este centro de salud.
El relato se desarrolla en un universo complejo y sensible, que logra ser bastante creíble, y sin mucho artilugio logra conectar al espectador con los personajes; unos seres especiales que se van superando a través de la pintura, y que encuentran en este arte una manifestación sincera y sanadora.
Vale la pena disfrutar este relato basado en una historia de la vida real.

