La naturalidad desbordada de esta cinta estremece las dudas y la expectativa de una trama casi teatral tan Ăntima como distante. Puede ser cualquier familia del mundo, pero en este caso es una particular y numerosa de la capital Rumana, que más allá de hablar, discute sobre tantos temas que a la final reflejan la sociedad misma, y el mundo.
Su ritmo es igual de asfixiante como el espacio en que se desarrolla. Un pequeño apartamento en el que extrañamente vemos más de una decena de personas, que van y vienen entre habitaciones, y que asà como cierran y abren puertas, sucede igual con los temas que debaten.
La puesta en escena pareciera una coreografĂa trazada desde el punto de vista de una cámara que flota entre el recinto y acompaña cada momento como un espectador más. Y a la final, el tiempo transcurre, los miedos salen a la luz, las controversias aparentan ser interminables, y la intimidad de la familia logra conectar a travĂ©s de su intensidad.
Un ejercicio cinematográfico que ubican dentro de la nueva ola rumana, con un estilo autero, realista y minimalista, y que requiere de paciencia y tacto para ser disfrutada.
Véanla, al ritmo de cada quien.

