El universo sicológico del que está hecho esta película permite al espectador vivir toda una experiencia cinematográfica desde la expectativa. Ante cualquier predicción y sospecha del rumbo de la historia, la dirección narrativa de la cinta la encubre con distracción a través de un fino ir y venir en el tiempo. Todo un ejercicio de montaje y un viaje por los acontecimientos, que nos lleva ansiosos a descubrir las flaquezas de sus personajes.
De la historia, solo basta decir que es lo suficientemente cruda como para reflexionar moralmente sobre las relaciones familiares, especialmente de los hijos. Y de la forma en que está contada, diría que potencia tanto la cinta, que logra una dualidad casi perfecta entre historia y narrativa.
Véanla, al ritmo de cada quien.

