El formato documental regresa después de mucho tiempo a este espacio para conectarnos con la música y con las personas. Una dosis de realidad, humanismo y sensibilización reunidas en un discurso que principalmente enciende una luz de esperanza para quienes han vivido de cerca enfermedades relacionadas con la demencia.Y esa luz está asociada a la música como estimulante, catalizador, compañía.
El acompañamiento al señor Cohen y su trabajo social, a la vez va revelando las fallas en los sistema de salud, y sin duda cuestiona el humanismo de la sociedad que ha decidido relegar su esencia a la institucionalidad con conformismo. Pero más allá de eso, la pieza nos regala momentos de felicidad y reflexión a través de los ojos de cada uno de los personajes que vibran con la música y se reencuentran con su ser. Un bálsamo de ilusión que reconforta al ver la grandiosa labor de tantas personas que acompañan la enfermedad y la vejez con terapias alternativas.
Véanlo, al ritmo de cada quien.

