Tan pronto vi el nombre de Pablo Giorgelli en el poster, recordé la película Las Acacias que compartí en este espacio y que personalmente es una de esas pequeñas joyas del cine argentino que pasan desapercibidas. Invisible es su segundo largometraje, y resulta bastante apropiada para la agenda política internacional sobre una problemática legal al sur del continente.
La vida rutinaria de una joven tan normal como cualquiera se retratra bajo la mirada de aquel realismo-naturalismo del nuevo cine argentino de los noventa. A pesar de la simplesa de su personaje, hay una complejidad en su sicología. El caos existe pero jamás se exterioriza. El público lo percibe bajo la inexpresividad de la protagonista; está ahí. Existe un dolor, y se es víctima, tal vez del núcleo familiar o de la sociedad misma. Una víctima de su propia inseguridad. Asi es Ely, quien pareciera fuera estallar en cualquier momento, quien se traga sus angustias, y conmueve al público por su solitud.

