La traición dicta la tensión de esta cinta con alta dosis de carga política entre líneas y que se enfrenta al rencor infundido por generaciones entre dos razas que a fuerza de voluntad han convivido por años con nerviosismo, casi que, bajo el mismo techo. Lo atractivo de su conflicto es que aunque de momento parece ligero, guarda una reflexión trascendente sobre el ser, el querer y el deber, que cubre el aspecto moral y ético, y donde la distinsión de creencias y culturas se desvirtúa dejando al desnudo la fragilidad del ser humano.
Una historia tejida finamente a través de un guion con finos detalles que terminan por consolidar una buena película; entretenida y diciente. Aquí hay historia, política y traición narrada desde la mirada palestina del conflicto, con carácter y responsabilidad a la hora de abordar el discurso, y que reconoce la bondad que hay de lado y lado de esos muros divisorios entre israelitas y palestinos.

