Café y soju, con cualquiera un motivo para sentarse alrededor de la mesa y departir, reflexionar, desahogarse, conectarse y hasta escribir. Esto último lo disfruta una joven que atenta, escucha las conversaciones de otras mesas, quizás para inspirarse o discurrir, de la vida, del amor y la soledad. Muchos de los personajes están involucrados en el arte, y hasta en el cine, lo que agrega un tono especial a una cinta que por momentos pareciera hacer guiños de un cine dentro del cine.
Es corta, casi que como un mediometraje, y entretenida en su desarrollo. Hay crítica entre sus líneas, y una construcción singular de sus personajes. Los que han seguido la reciente filmografía del director, podrán notar la capacidad minimalista de crear una película a partir de una mesa y dos personas frente a frente, cargado de mucha sinceridad, simpleza y realidad.
Véanla, al ritmo de cada quien.

